El aumento de las temperaturas en Santiago y otras zonas industriales de Chile durante el verano 2025-2026 está poniendo a prueba la infraestructura eléctrica, especialmente los sistemas de transmisión, donde cualquier debilitamiento puede generar interrupciones críticas. Las olas de calor no solo elevan la carga térmica, sino que aceleran el desgaste de componentes eléctricos, tableros de control, cables de potencia, transformadores industriales y equipos de respaldo, aumentando la probabilidad de fallas inesperadas.
Uno de los primeros síntomas que las empresas suelen pasar por alto es la elevación del consumo energético en equipos que normalmente operan estables. Cuando un motor eléctrico, un variador de frecuencia, una bomba industrial o un generador de emergencia comienza a exigir más corriente, suele ser señal de sobrecarga térmica o de deterioro en aislación, contactores, sensores o tableros de transferencia eléctrica.
Otro indicador clave es la aparición de vibraciones anómalas en ventiladores industriales, correas, poleas y rodamientos, que se agrava rápidamente con el calor. La dilatación térmica también afecta a estructuras metálicas, gabinetes, piezas mecánicas y mecanismos de transmisión, lo que puede causar desalineaciones que impactan directamente en la continuidad operacional.
Durante diciembre y enero aumenta la demanda de repuestos críticos, como fusibles, interruptores automáticos, partes mecánicas, filtros, aceites industriales, acoples, engranajes y kits de mantención, especialmente en rubros como minería, alimentos, logística y manufactura.
Las señales tempranas no deben ignorarse: olores eléctricos, temperaturas elevadas en tableros, ruidos metálicos, caídas de voltaje, apagones parciales, baja presión en sistemas hidráulicos, fallas intermitentes en sensores y alertas en PLC. Una revisión preventiva antes del peak del verano puede evitar que una falla térmica evolucione en una detención total.

